martes, 25 de junio de 2013

Aclaraciones sobre la evolución del crédito en España



Algunas personas y medios de comunicación han alertado sobre el descenso del crédito en España utilizando abultadas cifras (250.000 millones de euros en los últimos 15 meses). Partiendo de compartir el grave problema que supone la falta de crédito para el correcto funcionamiento de la economía española, creo que es necesario incorporar algunas aclaraciones para obtener una valoración adecuada de la situación.

La primera cuestión a tener en cuenta en este asunto es conocer que el crédito de las entidades de crédito españolas concedido a los residentes en España aumentó 1,5 billones de euros nominales en la última etapa expansiva. Eso significa que en 2008 era 5,5 veces superior al saldo de 1995. La mayor parte del incremento (el 67% del total; 952.082 millones de euros) se concentró en crédito con garantía hipotecaria. En términos coloquiales en las famosas hipotecas sobre promoción y compra de vivienda, donde las primeras eran el destino de casi el 40% del total.

Un inciso, ya he comentado en anteriores entradas, durante este amplio periodo de tiempo el Banco de España incumplió con sus obligaciones de regulación y supervisión. Pero este hecho no parece suficiente demerito para que uno de los Gobernadores implicados (Jaimen Caruana) haya sido propuesto para un nuevo mandato en el Banco Internacional de Pagos (BIS en sus siglas en inglés) y su sucesor (Miguel Angel Fernandez Ordoñez)  haya desaparecido sin todavía explicar los motivos de su comportamiento en la etapa expansiva y al inicio de la crisis. También es obligado recordar el clamoroso silencio mantenido por algunas personas sobre este tema crucial en la larga etapa de formación de la burbuja, mientras que parecen haber encontrado ahora las soluciones a la actual crisis.

Pero volvamos al asunto de la presente entrada. Las dos terceras partes de disminución del crédito acaecida desde 2008 corresponden a créditos hipotecarios (-232.796 millones de euros) y casi la mitad de esta cantidad (alrededor de 100.000 millones) está explicada por el traspaso al banco malo (SAREB) de créditos de muy difícil cobro. 


La evolución a la baja del saldo del componente hipotecario es lógica y debe continuar esa senda. Lo demencial fue haber alcanzado el desmesurado saldo previo. Ese es el gran problema de la economía española porque las familias deben todavía 630.000 millones de euros en hipotecas que sumar a la gruesa deuda de las sociedades no financieras que afecta al conjunto de sus actividades (1,1 billones de euros). Cifras que se han convertido en una pesada losa que lastrará el consumo y la inversión en la próxima década.

A la vista de la tabla adjunta, otro elemento que causa sorpresa es la dimensión que siguen manteniendo los créditos dudosos dentro del balance de la banca española (10,9% del total) cuando se ha llevado a cabo la limpieza de créditos al trasladarlos al banco malo. Es cierto que la continuidad de la crisis deteriora el valor de los activos en balance pero aún así, la actual cifra parece excesiva para las decisiones adoptadas (104.030 millones de euros) y, sobre todo, ensombrece el panorama.

El gran problema de falta de crédito en España se localiza en las partidas de crédito comercial (-40.180 millones de euros desde 2008) y otros deudores a plazo (-118.547 millones de euros) porque ahí están los créditos dirigidos a financiar el circulante de las empresas y las nuevas inversiones. Es tal su importancia para que la economía española funcione que no se entiende la tardanza en intervenir para resolver el problema bancario (suena a chiste las declaraciones al principio de la crisis sobre la fortaleza de la banca española), al igual que no haber utilizado una mayor cifra de los recursos puestos a disposición de España por las autoridades de la Zona Euro (45.000 sobre los 100.000 millones de euros) cuando se había de cumplir las mismas condiciones con independencia de la cifra utilizada (Memorandum of Understanding).

La recuperación de este último componente del crédito es básico para el presente y futuro de la economía española, en lo tocante a las hipotecas lo que debe hacer este país es modificar el excesivo protagonismo que tiene la propiedad dentro del régimen de acceso a la vivienda. Una condición imprescindible para cambiar el modelo productivo y crear empleo estable y de calidad en el futuro.


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