sábado, 1 de marzo de 2014

Se necesitan más empresas medianas en España

La poca dimensión de un porcentaje demasiado grande las empresas es una de las principales limitaciones que afronta la economía española para mejorar su productividad y crear empleo menos frágil en los momento malos del ciclo. Seguro que hay otras barreras pero la principal es la poca atracción de la población española hacia la actividad empresarial y la gran aversión al riesgo de los empresarios que se concreta en la elección de proyectos a muy corto plazo (en muchos casos con garantía de acceso a la demanda) y el rechazo a tomar decisiones de inversión cuando se adquiere una determinada dimensión, como por ejemplo la ampliación de capital propio de la empresa.

El mayor déficit del tejido productivo español no está tanto en tener grandes empresas, que las hay y con posición transnacional, sino empresas de tamaño medio con plantillas entre 250 y 500 trabajadores. Conseguir este tipo de empresas, las que muestran mayores tasas de inversión en I+D+i y más productividad, debe ser un objetivo central de la política económica y de la sociedad española. 

El principal instrumento debe ser mejorar la información sobre las posibilidades de mercado nacional e internacional, facilitar una financiación distinta al crédito bancario y profundizar la negociación colectiva para alcanzar una posición más cooperativa entre empresa y trabajadores que reduzca el riesgo de supervivencia del proyecto empresarial mediante la flexibilidad interna y garantice una mayor cualificación de los trabajadores en un entorno de más estabilidad en el empleo y remuneración adecuada a la situación de la empresa. Nada de ésto funcionara si no hay un cambio cultural muy profundo, entre las que destaca la cualificación de empresarios y trabajadores.

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