jueves, 23 de enero de 2014

La evolución mercado de trabajo durante el periodo de crisis

Los datos publicados hoy por la EPA completan la información del último año en un amplio campo de cuestiones relacionadas con el mercado laboral. Las cifras pueden ser utilizadas para analizar la coyuntura y entrever algún cambio de dinámica y para conocer una evolución con un enfoque temporal más amplio.

La evolución desde 2007 (momento en el que se alcanzó el máximo histórico) permite destacar las siguientes cuestiones manejando las cifras medias anuales:

  • Ha continuado la destrucción de empleo en 2013 (-532 mil) hasta acumular 3,6 millones desde 2007, es decir, se ha perdido el 17,7% de la ocupación con un descenso de la producción muy inferior (-2,5% nominal) con el consiguiente aumento de la productividad en su forma pasiva (más de 15 puntos). Durante la crisis se han destruido todos los empleos creados en la última etapa expansiva (1994-2007) en la construcción (-1,681 frente a +1,580 miles) y en la industria donde la proporción es aún mayor (-969 frente a +684,7 miles). El empleo creado en el sector servicios durante los buenos tiempos se ha mantenido en su mayor parte (-775,5 frente a +6,1 millones). Esta evolución es bastante lógica con la burbuja inmobiliaria predominante en la economía española durante largos años, de forma que cuando se ha pinchado han desaparecido todos los puestos de trabajo en la construcción y en las industrias relacionadas más directamente con esta actividad. 

  • En valor absoluto, la mayor parte de los puestos de trabajo destruidos se concentran entre los trabajadores asalariados (3 millones frente a 542,2 miles en cuenta propia) aunque la pérdida cuando la comparación se realiza en proporción sobre los existentes en 2007 es bastante similar entre los trabajadores por cuenta ajena y los de cuenta propia (-18,2% frente a -12,8%).
  • El sector privado es el que ha destruido la mayor parte de los puestos de trabajo (2,970 miles frente a 84 mil en sector público). Con la curiosidad que en el sector público aumentó sensiblemente el número de ocupados, y sin motivo económico aparente, en el periodo 2007-2011 (+277,0 miles) para después caer en los dos últimos años (-361,2 miles). Posiblemente esta conducta contradictoria que seguramente no ha afectado a los mismos trabajadores no haya ayudado a mejorar la equidad y la eficiencia dentro del sector público.
  • El número de empleos asalariados temporales desparecidos (-2,103 miles) ha sido muy superior al de indefinidos (950,8 miles) aunque en el último año (2013) ha cambiado la composición y haya sido el empleo indefinido el que más número de bajas ha tenido (-374,9 frente a -161,4 miles).
  • En la etapa de crisis se observa un aumento continuado del trabajo a tiempo parcial (de 2,398 miles a 2,685 miles en 2013) que al estar acompañada de la disminución del tiempo completo puede interpretarse como un proceso de reparto de empleo entre la población (y de renta) aunque sea en un número pequeño que, no obstante, se ha hecho más intenso en el último año (+5,4%).
  • El muy elevado aumento en la tasa de desempleo ha estado provocado fundamentalmente por la destrucción de empleo (-3,6 millones) pero también por el aumento de la población activa (sado de +555,4 miles en 2007-2013) como resultado de un fuerte aumento del número de personas que quieren trabajar en la etapa 2007-2011 (921,3 miles) y una disminución en los dos últimos ejercicios (-365,9 miles). Los flujos de emigración, por tanto, han tardado varios años en ajustarse a la actividad económica del país.

La información correspondiente al año recientemente facilitada sólo puede calificarse de mala a la vista de la destrucción de 532.000 empleos (media anual), es cierto que hay que valorar positivamente la ralentización en el ritmo (en 2012 fueron -921.800 empleos y la comparación en los últimos 12 meses en el último trimestre se reduce a -198.900 ocupados) pero este hecho no es suficiente para estar satisfecho con el resultado.

La única información favorable corresponde a un posible cambio de tendencia en el último trimestre de 2013 cuando se analizan los datos de ocupación desestacionalizados (+0,29%). De todos modos, el reto pendiente sigue siendo enorme en un escenario en el que 5,7 millones de personas buscan empleo, de los que 2,3 millones lo están desde hace dos años; 1.832.300 hogares declaran estar todos sus miembros en desempleo y de ellos 686.600 no tienen ningún ingreso.

Algunas condiciones macroeconómicas han mejorado (superávit en la balanza de pagos y mejora del sector financiero) pero se mantiene una deuda muy elevada y el tejido productivo español continua siendo demasiado pequeño para conseguir las cuotas de mercado que le permitan crear una cantidad suficiente de empleos. La perspectiva en 2014 es más favorable y probablemente se consiga generar algo de empleo pero muchas de las restricciones enumeradas en una anterior entrada de este blog se mantienen vigentes. Una mejora en la negociación colectiva para equilibrar el grado de flexibilidad interna con estabilidad en el empleo y avances en la unión económica y monetaria ayudarían en el empeño de crear empleo, pero la variable tiempo sigue ejerciendo su tiranía como consecuencia del severo deterioro de los fundamentos acumulado durante muchos años.    



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